Para
todas las guerreras que pueblan las calles,
que
cuelgan delantales y alzan la voz,
porque
la verdad es nuestra.
Y
es hora de que todos la oigan.
08/Marzo/18
Hay en el mundo,
esparcidas,
muchas maravillas.
Hay pirámides y coliseos,
murallas, ruinas,
mausoleos.
Y de entre ellos,
yace escondido el último
(y el primero):
el útero del mundo,
Venus
y su agujero.
Pariendo generaciones,
regalando vidas,
cuidando hasta miedos.
Madres, hijas, abuelas, nietas.
Alimentando sueños,
trabajando mucho,
cobrando
menos.
Maltratadas,
ninguneadas,
indignadas.
Venus hoy se para
y se desnuda
(y la censuran).
Y como Venus
tú y yo,
que somos diosas reales,
con miedos y pelos,
con sueños o sin pelos,
nos
paramos.
Nos paramos frente a la línea divisoria
para reivindicar que no somos menos.
Para mirar a la violencia a la cara
y escupirle y gritarle que se para.
Se para la desigualdad,
se para el maltrato,
se paran las oportunidades perdidas
(y negadas por un empresario).
O se paran
o nos paramos.
Y si paramos todas,
paramos
todo.
Codo con codo,
coño con coño.
Ya basta.



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